jueves, 16 de julio de 2015

Lo frágil del cristal

Hay cosas que deberiamos tener superadas.
Los miedos son como sombras que es cuanto flaqueas, te envuelven, te acunan, te cuidan y lentamente van apoderándose de uno.
Es una sensación dulce, el estar contenido aunque sea, por el mayor terror. Una caricia dura, pero una caricia al fin.
Hoy, me quebre. Ya no lloro como antes. Lloraba por todo y ahora ahorro mis lágrimas para momentos importantes. Me volví selectiva, me cerré. Sin permitir que nadie mas descubriera mi debilidad.
Pero soy debil. Soy sensible. Soy humana...
Siento que la gente quiere ayudar cuando tiene ganas y no cuando realmente se la necesita. Aprendi a no pedir. A no esperar. A recibir sin cuestionar. Aprendi a ser otra persona. Aprendi a olvidarme de lo que me importaba. O mejor dicho, a que nada me importe.
Y el día llego, y con el otros días. Otros recuerdos. Otros puñales que se me clavan y me siguen doliendo.
Las personas no tenemos piedad, somos sanguinarios y bebemos del dolor del otro por venganza. Por karma. Por maldad.
Yo bebí a mucha gente y hoy, entiendo que me toque a mi, poner la sangre.
No puedo ver. No quiero ver. No quiero escuchar.
Hoy, me voy a dejar caer. Y que mis miedos, mis demonios, me abracen.
Mañana, cuando despierte, lo que quede de mi, sabrá que hacer.

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