Siento resaca.
Me embriaga absolutamente todo.
Y mucho mas, si bebo recuerdos.
Estoy en un estado indefinido. Mi amor propio, me curo. Fui mi propio remedio. Impensable solución.
De poco, recupere la cordura y mi intergridad. Me abracé. Me abracé muy pero muy fuerte, y puse todas esas piezas sueltas en cada lugar.
Me prendí. Me ilumine. Y volví a vivir. De nuevo.
Y cuando respiro. Cuando respiro hondo y una nota de tu perfume viene a mi, la atrapo. La sostengo. Puedo verte. Porque lo que no se ve, aunque este lejos. Aunque este cerca o ya no exista en este plano, sigue estando. Nada muere. Nada mas muere en mi.
Hoy saludo la estela de silencio que dejaste y te recuerdo. Pero te recuerdo bien. Ya sin bronca, o lágrimas.
El adiós maduró. Se cerró y dejo una herida que miro con gracia. Con simpatía. Con un te quiero.
Hoy amo, lo que soy. Y lo que dejaste en mi.
jueves, 31 de marzo de 2016
Renacer
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario