lunes, 29 de junio de 2015

A cada acción una reacción

No podía parar de llorar.
Lo que me había hecho me dolió tanto que no podia dejar de gritar que me dolía. No sabia donde, pero dolía y quería arrancarme la desesperación.
La computadora seguía encendida a los pies de la cama con esa conversación que yo, entre lágrimas leía y releia.
Las palabras me caían como una catarata de flechas, que clavandose en mi, me hacían rendirme.
Pero no lo hice. En mi ultimo atisbo de realidad, marque el teléfono de mi hermana y le dije que no me dejaba de doler. Que viniera.
Y así lo hizo. Solo que el resto no lo puedo recordar.
Mi psiquiatra ese día estaba camino a un congreso. Por lo tanto, y habiendolo hablado con anticipación, esa semana, estaba por mi cuenta.
La vida es como la ley de Murphy. La galleta siempre va a caer del lado del dulce. Y las desgracias, en ese momento que no esperas.
Entre en un estado catatónico, aislandome del mundo. Se que viajamos lejos para hacerme atender, pero yo solo recuerdo que lloré hasta que me ardieron los ojos y perdí parte de la visión.
Al llegar a la clínica, espere hasta ser atendida y cuando llegó mi turno, decidí a encerrarme en mi misma y no decir ni una sola palabra. Nada. Ni un respiro.
No quería compartir mi dolor con nadie. Era mío. Mio y de ella que me lo había provocado.
Mi indiferencia, por primera vez, había sido crucial. Comenzaba un viaje, que recordaría hasta en las noches mas cálidas.
Llege a otra clínica. Un poco mas horrible que la anterior. Mi familia se encargo de lo burocratico hasta que fui citada ante un doctor, y tuve que firmar mi sentencia.
La firme a punta de pistola. Yo sabía lo que significaba. Me dolía, si. Pero jamás fui tan suicida. Para ellos, si lo había sido. Asi que firme, y me capturaron.
Me abandonaron ahí, como quien deja a un cachorro en el bosque, con frío y asustado.
Antes de que me sacaran mis pertencias, le mande un mensaje. Porque si bien me había lastimado, yo, no la dejaba de querer.

La culpa no es del chancho

Uno cuando nace, es como un frasco vacío.
Con los días, se va aprendiendo el como se maneja el mundo.
La mayoría de enseñanzas se las hereda de sus padres, de sus pares, de las instituciones y demás.
Pero yo, aún me siento un frasco vació. Y siento que la única que lo llena soy yo misma.
Esa educación esquemática que planteaba Piaget en mi caso es...nula. Si, aprendí que el fuego quema. Por lo tanto no volveria a exponerme a el sin cuidado.
Ahora, porque se rompe el tradicionalismo de la familia normal? Fue por que claro, la vida reunio en un mismo lugar, a un par de personas que les faltaba todo y esa falta, era la que yo iba a heredar.
Hoy en día, soy una asesina.
Enterré a un padre imperfecto pero cariñoso. Su velorio fue real, por lo que no me adjudico su muerte.
Pero mi madre... a mi madre la mate de hambre e indiferencia. La encerré en un lugar oscuro, donde su único alimento eran los tragos amargos que un día me hizo tomar.
Ojo por ojo, miedo por miedo. Todo por todo.
Me juré desde mi odio que el día que no exista en este mundo, no iba a llorar por su ausencia. Hasta que caí en la cuenta de que ella no se iba a ir nunca, ya que vive en mi.
Soy un reflejo de lo que fue, intentando encajar en una sociedad que me detesta. O mejor dicho que no me acepta.
Eso no es lo que me molesta. Puedo vivir en un mundo paralelo a todo el mundo mientras yo respire. Pero si me molesta compartir mi oxígeno con ella, que esta tatuada en mi y no hay forma de removeerla.
Ni a mi madre, ni a Liseth, ni a mi locura.
Liseth no me dejó por mi misma, sino por la parte que odio de mi y que dejé que me ganara la batalla.
Pero ella no entendió, que la culpa no es del chancho. Sino, de quién le da de comer...


jueves, 25 de junio de 2015

El día que la recordé

Un vaso de vodka barato con un poco de jugo, mas barato aún.
Es el coctel sedante que elijo algunas noche cuando ella me visita.
En mi casa solo quedaron un par de medias viejas que nunca se llevo. O que yo escondí, para tener algo de que hablar conmigo misma.
Yo me acuerdo hasta de sus medias. Ella...Se acordará de mi?
Equivocarse sin querer y equivocarse queriendo es peor que la primera opción. No hay excusas para eso y donde esconderse.
Me cegó la ira y sabiendo lo que hacía, busque venganza. Una, que se cobro lo poco que quedaba de ella y que la borro para siempre de mi vida, pero no de mi.
Ingenua y soñadora, como la tipica mujer consumista de novelas, jugue a la vida, pensando que todo se daría según mi voluntad. El destino y el libre albedrío de las personas no se compran. No lo intenten. O van a terminar como yo.
La distancia entre nosotras, fría,  dura e inaguantable es cada vez mas real a medida que pasa el tiempo.
Hoy, ella y yo, no somos ni la mitad de lo que fuimos. De conocidas a amigas, de amigas a amantes, de amantes a compañeras, amigas nuevamente a una nada que murio o que muere lentamente. Como su amor.
Parte de mi también murio al sentirme incompleta, vacía e insignificante. Se llevo mi seguridad, mi juventud, me redoblo mis miedos y mi soledad. Y nose si yo, fui su cómplice en esta autodestrucción al aceptar a ciegas sus propuestas y su voluntad.
Liseth...Hoy me haces falta. Pero nose si mas me falta quién yo era y quien deje que me arrebataras.
Mi luz propia, la que te regale, espero que hoy este iluminando tu camino.
No te odio. No me odies. No me olvides...