lunes, 29 de junio de 2015

La culpa no es del chancho

Uno cuando nace, es como un frasco vacío.
Con los días, se va aprendiendo el como se maneja el mundo.
La mayoría de enseñanzas se las hereda de sus padres, de sus pares, de las instituciones y demás.
Pero yo, aún me siento un frasco vació. Y siento que la única que lo llena soy yo misma.
Esa educación esquemática que planteaba Piaget en mi caso es...nula. Si, aprendí que el fuego quema. Por lo tanto no volveria a exponerme a el sin cuidado.
Ahora, porque se rompe el tradicionalismo de la familia normal? Fue por que claro, la vida reunio en un mismo lugar, a un par de personas que les faltaba todo y esa falta, era la que yo iba a heredar.
Hoy en día, soy una asesina.
Enterré a un padre imperfecto pero cariñoso. Su velorio fue real, por lo que no me adjudico su muerte.
Pero mi madre... a mi madre la mate de hambre e indiferencia. La encerré en un lugar oscuro, donde su único alimento eran los tragos amargos que un día me hizo tomar.
Ojo por ojo, miedo por miedo. Todo por todo.
Me juré desde mi odio que el día que no exista en este mundo, no iba a llorar por su ausencia. Hasta que caí en la cuenta de que ella no se iba a ir nunca, ya que vive en mi.
Soy un reflejo de lo que fue, intentando encajar en una sociedad que me detesta. O mejor dicho que no me acepta.
Eso no es lo que me molesta. Puedo vivir en un mundo paralelo a todo el mundo mientras yo respire. Pero si me molesta compartir mi oxígeno con ella, que esta tatuada en mi y no hay forma de removeerla.
Ni a mi madre, ni a Liseth, ni a mi locura.
Liseth no me dejó por mi misma, sino por la parte que odio de mi y que dejé que me ganara la batalla.
Pero ella no entendió, que la culpa no es del chancho. Sino, de quién le da de comer...


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