Un vaso de vodka barato con un poco de jugo, mas barato aún.
Es el coctel sedante que elijo algunas noche cuando ella me visita.
En mi casa solo quedaron un par de medias viejas que nunca se llevo. O que yo escondí, para tener algo de que hablar conmigo misma.
Yo me acuerdo hasta de sus medias. Ella...Se acordará de mi?
Equivocarse sin querer y equivocarse queriendo es peor que la primera opción. No hay excusas para eso y donde esconderse.
Me cegó la ira y sabiendo lo que hacía, busque venganza. Una, que se cobro lo poco que quedaba de ella y que la borro para siempre de mi vida, pero no de mi.
Ingenua y soñadora, como la tipica mujer consumista de novelas, jugue a la vida, pensando que todo se daría según mi voluntad. El destino y el libre albedrío de las personas no se compran. No lo intenten. O van a terminar como yo.
La distancia entre nosotras, fría, dura e inaguantable es cada vez mas real a medida que pasa el tiempo.
Hoy, ella y yo, no somos ni la mitad de lo que fuimos. De conocidas a amigas, de amigas a amantes, de amantes a compañeras, amigas nuevamente a una nada que murio o que muere lentamente. Como su amor.
Parte de mi también murio al sentirme incompleta, vacía e insignificante. Se llevo mi seguridad, mi juventud, me redoblo mis miedos y mi soledad. Y nose si yo, fui su cómplice en esta autodestrucción al aceptar a ciegas sus propuestas y su voluntad.
Liseth...Hoy me haces falta. Pero nose si mas me falta quién yo era y quien deje que me arrebataras.
Mi luz propia, la que te regale, espero que hoy este iluminando tu camino.
No te odio. No me odies. No me olvides...
jueves, 25 de junio de 2015
El día que la recordé
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario