viernes, 29 de abril de 2016

Reflejos

No me percate de que se había roto.
No me percate, porque creí que habría una señal. Creí que podría oir mis ilusiones resquebrajarse y estallar en mil pedazos, junto a toda la historia que estabamos quemando en ese momento.
Y no. No sentí nada. No sentí sus manos apretandome los brazos conteniendo toda una furia que había decidido desbordarse en otro plano. Físico. No tan noble como el que soliamos practicar entre nosotras.
Ese día llovia, porque su verborragia, nada amable, entre otras flechas, caían sobre mi. Yo, defendía mi lugar como podía. Y la verdad, yo nunca pude.
Corri, corri sin ver donde pisaba y por instinto, ese de supervivencia, llege a mi hogar.
El espejo develo que todo había terminado.
Ella.
Eso.
Yo.
Para siempre...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario